La ruta del cacao: 3 chocolaterías artesanales en Oaxaca que debes probar este otoño
Un otoño en Oaxaca es sinónimo de los primeros frutos de la cosecha de cacao —la temporada alta va de octubre a febrero— y de temperaturas suaves que invitan a un buen chocolate caliente. Para aprovecharlo al máximo, hemos trazado una mini-ruta de tres chocolaterías artesanales que representan la nueva ola, la tradición centenaria y el emprendimiento social del estado. Cada parada ofrece algo distinto: desde barras bean-to-bar hechas con maquinaria reciclada hasta recetas familiares molidas al momento.
1. Oaxacanita Chocolate (Mixteca Oaxaqueña)
Fundada por el joven emprendedor mixteco Germán Santillán, es la primera empresa social chocolatera de la región. Trabaja con más de 30 familias de cacaocultores, cocineras tradicionales y artesanas de palma, generando ingresos para unas 4,500 personas en 150 comunidades indígenas y afromexicanas.
Qué probar: su tableta semiamarga con piloncillo y canela, acompañada de un molinillo tallado a mano elaborado por los mismos artesanos que decoran los empaques.
Lo especial: el programa “La Escuelita del Cacao” enseña a niñas y niños prácticas agrícolas sustentables para preservar el cultivo en la Mixteca.
Tip de visita: se ubica en Tamazulápam del Progreso; si no puedes ir en persona, hacen envíos a todo México.
2. Mamá Pacha Chocolate (Oaxaca de Juárez)
Este diminuto taller bean-to-bar utiliza tostadoras de café, exprimidores y hasta motores de masaje modificados para producir barras de calidad mundial. Su propuesta ha conquistado a viajeros y amantes del cacao que lo consideran una de las mejores experiencias chocolateras de la ciudad.
Qué probar: la cata guiada de tres orígenes con notas de coco y azúcar de palma, su sello saludable.
Experiencia práctica: ofrecen talleres en los que tuestas, desgranas y moldeas tu propia barra, ideal para una escapada creativa.
Tip de visita: abre de lunes a sábado de 8:00 a 16:00 en Santos Degollado 311; llega temprano para probar también su café de especialidad recién tostado.
3. Chocolate y Mole La Soledad (Centro Histórico, Oaxaca)
Ícono del Mercado 20 de Noviembre desde 1930, mantiene la receta tradicional “de la abuela” y el proceso artesanal: granos tostados al comal, molienda con canela y almendra, y formado de tablillas calientes sobre mármol. Además de chocolate, venden moles tradicionales, todos elaborados en su propio molino.
Qué probar: el chocolate amargo al 70 % cacao, con menos azúcar y más especias, perfecto para un atole espeso.
Experiencia sensorial: puedes elegir la mezcla (más o menos dulce, con vainilla o sin ella) y ver cómo muelen tu pedido al momento.
Tip de visita: pide un “frío de agua”, chocolate granizado que los locales toman para mitigar las tardes cálidas.
Consejos para tu ruta del cacao este otoño
- Planea con el clima en mente: los días rondan los 22 °C y las noches bajan hasta 12 °C; lleva un suéter ligero para las degustaciones nocturnas.
- Aprovecha la temporada de cosecha: muchos talleres ofrecen ediciones limitadas con cacaos recién fermentados de Tabasco y Chiapas, además de pequeños lotes oaxaqueños.
- Incluye bebidas ancestrales: pide un tejate, mezcla prehispánica de cacao blanco, maíz y flor de cacao que solo se encuentra en Oaxaca.
- Marida con pan de muerto: a partir de octubre, las panaderías locales comienzan a hornear versiones con cacao; perfectas para acompañar tu taza caliente.
- Compra directo y apoya comercio justo: pregunta por la cadena de suministro; Oaxacanita y Mamá Pacha publican abiertamente sus prácticas de comercio ético.
Con estas tres paradas tendrás un retrato completo de la cultura chocolatera oaxaqueña: innovación social, técnica contemporánea y herencia familiar. Prepárate para oler cacao tostado en cada esquina y volver a casa con la mochila llena de tabletas, molinillos y recuerdos que saben a otoño en la Sierra Madre.